dissabte, 30 d’octubre de 2010

La dama de Reus. (Jaume Arnella)













Allí a la vila de Reus   tota la gent ne fugí
si no una noble dama   que en té pres lo seu marit.
La dama plora i més plora   i sospira dia i nit.
Set anys ha que l'en té pres   i altres set que no l'ha vist.
Se'n va a trobar el Capitel·lo   que li torni el seu marit.
-"Déu lo guard lo Capitel·lo,   si vol treure el meu marit?"
-"Sí, per cert, la noble dama,   si ve amb mi a dormir una nit."
-"Calli, calli el Capitel·lo   que ho diré al meu marit."
Ella se'n gira i se'n torna   va a contar-ho al seu marit;
de tan lluny com la va veure:   -"Noble dama, què t'ha dit?"
-"M'ha dit que sí te'n trauria   si hi volgués dormir una nit."
-"Fes-ho, fes-ho, noble dama,   fes-ho per amor de mi.
Que quan jo de presó surti   se'n recordarà de mi.
Posa't lo vestit de seda   o sinó lo de setí.
I si aquests no t'agraden   posa-te'n un d'or fi."
Al entrar-se'n en el quarto   noble dama fa un sospir.
-"Què en sospira, noble dama,   què en sospira aquesta nit?
Sospira la noble dama   los amors del seu marit?"
-"Sí, per cert, lo Capitel·lo,   los amors del meu marit."
-"No s'espanti, noble dama,   ja el veurà demà al matí.
Abans no serà de dia   tindrà lo marit aquí."
Fins a ne la matinada   la dama no pot dormir.
Noble dama és matinera,   a les quatre del matí,
quant és a la punta d'alba   noble dama en finestra ix.
Ja en veu les forques plantades,   veu penjat lo seu marit.
-"Calli, calli, el Capitel·lo,   ja es recordarà de mi.
N'ha llevat la honra meva,   n'ha penjat lo meu marit."
-"No t'espantis, noble dama,   no te'n faltarà marit:
Tres fills ne tinc a la guerra,   triaràs lo més bonic;
i si aquests no t'agraden,   jo seré lo teu marit.
Tinc la dona al llit malalta,   que no es 'caba de morir;
i si ella no es moria   jo l'ajudaré a morir."
-"Calli, calli, el Capitel·lo,   lo mateix faria amb mi.
Deixeu-la viure, Capitel·lo,   deixeu-la viure per mi."
Ella se'n gira i se'n torna,   de volant se'n va a vestir;
quan de volant s'és vestida   a n'el rei se'n va a servir.
Un dia venint de missa   Capitel·lo veu venir.
-"Hola, hola, Capitel·lo,   t'has de recordar de mi.
Atureu-vos, Capitel·lo,   que ara és hora de morir."
-"Tinga pietat la dama,   tinga pietat de mi."
-"La pietat que teníeu   al penjar lo meu marit."
Ja li'n dóna punyalada   la primera el va ferir.
La segona cau en terra,   la tercera va morir.
-"Déu te perdó, Capitel·lo,    a tu i a n'el meu marit

dimecres, 27 d’octubre de 2010

Miguel Labordeta.



UN HOMBRE DE TREINTA AÑOS PIDE LA PALABRA
Miguel Labordeta (Sargossa, 16 de juliol de 1921 - 1 d'agost de 1969)

Ante la Asamblea de los hombres ilustres
bajo el sol de este otoño dorado
con paso quedo y en mis ojos de tigre la justicia
sencillamente sin alharacas con lumbre apasionada
presento mi denuncia.

Vengo a hablar en nombre de los que tienen treinta años
de los que desde la cumbre de su juventud perdida
contemplan los restos del humano naufragio y el desorden del mundo
y en nombre de sus traiciones muertas yo os acuso, oídlo bien, a todos.

A vosotros: Ancianos que os dormisteis en el vals indefinido del idiota progreso
con un tufo burgués adocenado y falso y comíais chuletas bien sabrosas
mientras bajo vuestros galanteos tontos aullaba ya la boa viscosa
de la lucha terrible y el hambre por las calles en llamas:
en nombre de mi generación yo os acuso.

A vosotros: hombres de la entreguerra
que pisoteasteis impotentes la sonrisa de un niño
que quería nacer de tanta ruina ya
que olvidasteis demasiado pronto el llanto de los soldados
que bailasteis demasiado bajo las farolas borrachas de las huelgas
el charlestón y el sintrabajo
y que os regocijaba hasta el espasmo híbrido
la velocidad la prostitución la gran juerga social o totalitaria o aun parlamentaria democracia
y qué sé yo cuántas cosas más en la media cabeza del fiero agente de negocios
sin adivinar que las ciudades ofrecerían blancos tan hermosos
tan concretos para que un obús perfecto de la supertécnica
aplastara aquellas ilusas panaceas
en un charco de sangre donde iban a flotar pisoteadas
vuestras violadas vírgenes entre billetes inútiles de Banco
y que en el reloj del escaso hombre
ya no quedaba sino una media hora de vida suficiente
para fumarse un cigarrillo y yacer bayoneteado
por las inmensas llanuras entre escombros de tanques:
en nombre de mi generación yo os acuso.

A vosotros: los poderosos energúmenos los grandes señores de la culpa
los que con vuestra codicia más enorme aunque el cielo de tal hipocresía
arramblasteis con la mejor rapiña en el río revuelto
y que no fuisteis para vuestros hermanos
sino hoscos verdugos con sonrisa de lobo
y una estela de odios encendidos dejasteis
para mil años que vinieran y más:
en nombre de mi generación yo os acuso.

A vosotros: los universitarios sabios de la Luna los artistas leprosos
que fuisteis presa
por cobardes nefastos insípidos
por permitir que el espíritu fuera apresado como una zorra vil
en la trampa de los grandes capitanes de papel:
en nombre de mi generación yo os acuso.

A vosotros: los violetos los idealistas de la muerte
los que sumisteis al mundo en un fragor de horrores
creyendo crear un nuevo sol con vuestra pobre bola de sebo:
en nombre de mi generación yo os acuso.

A vosotros: los anónimos peones del salario misérrimo
que os abandonasteis en el sopor brutal
del vinazo y la patata cocida
a los que os entregasteis al fútbol y a los semanarios de crímenes
para no pensar
a los estudiantes irresponsables que gritaban heridos sin saber por qué
a los pacifistas enclenques que cerraban sus anos ante la tomadura de pelo
a los espirituales estómagos que nos hablaron tanto del infierno
a los profetas de grandes paraísos de chatarra
a las mujeres sin vergüenza que no querían parir hombres
a los indiferentes que tan sólo soñaron con sus bolsillos miserables
a los que con la flor en el ojal jugaron al ensayo
a los complejos sexuales a la pederastia
a la morfinomanía a la aventura política de porrazos y tente-tieso
perdidos putrefactos podridos de civilización de asco y de cine barato
estuvisteis malditos estaréis corrompidos por los siglos de los siglos
fuisteis rebaño propicio
cuando llegó la gran merienda de los ultimatums
lo mismo que lo seríais si tal momento llegara de nuevo
como parece ser así:
en nombre de mi generación yo os acuso.

Pero fuimos aprendiendo vuestra lección paso a paso:
cuando teníamos quince años cuajó en noches de terror y de asombro inaudito
entendiendo que ser hombre era estar dispuesto a sacar de la cama a su hermano
y asesinarlo cobardemente al borde de un camino
cuando teníamos veinte años supimos que era lícito todo
hasta destruir millones de inocentes por el hambre y el fuego
cuando teníamos veinticinco años conocimos también
que el perdón es inútil y los sueños más nobles
se pierden en el tiempo como un soplo de humo
y ahora con nuestros treinta años hemos comprendido tantas cosas...
tantas cosas que nos duele duramente aquí dentro
y que si tuviéramos que confesarlas moriríamos
de vergüenza y de rabia.

¡Ah! y de nuevo las bombas acechan nuestras pobres carnes maduritas
para sacrificarnos junto a nuestros hermanos más jóvenes
a quienes damos la mano en la tiniebla que golpea las persianas
de los que están de pie con estatura de despiertos.

Por todo yo protesto. Yo os denuncio. Yo os acuso.
Cogeré mi mochila con mi cara de cura
si me dejáis con vida
y huiré a las sagradas colinas junto al mar inmensamente nuevo
a leer a mis poetas chinos preferidos
y que el mundo tiemble por vuestros pecados y se arrase
mañana por la mañana.

dilluns, 25 d’octubre de 2010

Ernest Lluch. Sobre el Socialisme.


El socialisme és portar la màxima llibertat, la màxima igualtat i la màxima fraternitat possibles a les persones que viuen en societat. Per assolir-ho no n’hi ha prou amb polítiques públiques, sinó que també cal que la moral i l’ètica de les persones canviï paral·lelament. Hem de canviar les coses però hem de canviar les persones. Penso que hem de fer nostres els valors del cristianisme primitiu i del cristianisme humanista. Hem d’incorporar els valors de la companyonia dels treballadors a la feina i a la seva organització autònoma. L’ètica del treball i de la feina ben feta ens ha de vertebrar. Col·lectivament hem de maldar perquè els flagells i les causes de desigualtat desapareguin: la por a la malaltia sense assistència, la vellesa sense recursos, el no poder estudiar, si es tenen condicions i ganes. Volem també que la formació de les persones ens permeti de fruir del lleure d’una manera creativa i enriquidora. Hem de fer això estenent la nostra mirada prop de nosaltres, però mirant tot el planeta que volem conservar, perquè la immensa majoria hi visqui en condicions i en llibertat, que és un fi en si mateixa.

Ernest Lluch i Martín
2 de gener de 1999