dilluns, 5 de març de 2012

Fragments del llibre “La Carta“ de l’Antoni Batista..

“Mientras algunos dirigentes como Ramón Tamames o Josep Solé Barberá emergían de la clandestinidad, ayudados por sus currículos profesionales, otros llevaban las riendas de lo prohibido. Miguel Núñez era uno de ellos, dedicándose muy especialmente a formar a los jóvenes cuadros de la universidad, a los que tomarían el relevo de quienes habían participado en la Guerra Civil y sustituirían los fusiles por los micrófonos de los atriles parlamentarios. Muy estimado por su manera de hacer política fue Jordi Dagá, el entonces líder carismático de los estudiantes de Barcelona, capaz de dar un mitin con una columna de la policía armada, a pie y a caballo, esperándole. Dagá fue de los últimos detenidos sometidos a tortura."
 


"Mario Onaindía Nachiondo fue doblemente héroe de aquella película de terror, porque el relato estremecedor de sus torturas logró salir al exterior en cuanto entró en la cárcel, y fue leído viva voce en asambleas de fábricas, barrios y universidades; en la de Barcelona, el lector fue el profesor Manuel Sacristán, y la lectura terminó con una brutal carga policial. Hubo un herido grave, que habría salido muy mal parado si no hubiera sucedido en el campus de la Facultad de Medicina del Hospital de San Pablo. Era el 3 de noviembre de 1970, fecha en principio prevista para la vista oral del juicio, pero retrasada porque los letrados trataban de ganar tiempo para poder estudiar un sumario entregado con premura, sobre todo a partir de recursos procesales y gracias a que había entre los imputados dos sacerdotes, que presentaban mayores problemas en función del Concordato vigente del Estado con la Santa Sede y que inquietaba particularmente a Pablo VI, que movió al nuncio en la maniobra dilatoria." 

"Un mes después, el juicio se celebró, las movilizaciones volvieron y la tortura se cebó en Jordi Dagá, el líder de los estudiantes de Barcelona, el discípulo amado de Miguel Núñez. Le dieron golpes por todas partes, le hicieron la «cigüeña» y lo levantaban cuando se caía tirándole de los pelos y llevándose mechones como los sioux con la caballería yanqui. Le hicieron la «ruleta rusa», lo bajaban a rastras a los calabozos. Con la autoridad moral del que ha recibido, y no es nada propenso a la exageración, vio cómo por aquellos mismos días pasaban por Jefatura los intelectuales y artistas detenidos por el encierro solidario de Montserrat, les tomaban la filiación y poco más, y sostiene con ahínco que hubo quien denunció torturas sin haberlas padecido. Cando habla del tema, se indigna.. "



"Le telefonea Jordi Dagá, a quien Miguel quiere muchísimo, el último estudiante que recibió leña de la policía y que escuchó la pregunta de ritual, al son de los primeros puñetazos; «¿Qué te crees, que eres Miguel Núñez?». Cuando la vida concatena casualidades todo es posible, de Montalbán a Dagá, con el nexo de su paralelismo policíaco con Núñez, sólo han transcurrido unos minutos."

"Los estudiantes qué tuvimos responsabilidades en el PSUC cuando Miguel Núñez era el jefe del Comité de Barcelona, nuestro contacto con la dirección, le ofrecimos una comida y le regalamos dos ejemplares enmarcados de la revista Universitat, con la que rompimos la clandestinidad a pesar de ser ilegales. Fue una bonita reunión porque los post-mayo 1968 que militábamos en el mismo partido, hoy estamos repartidos ideológicamente en todo el arco parlamentario. Tenía los dos cuadros colgados sobre su cama, y un tercer marco que encargó Elena, con el epígrafe y nuestras firmas: Madame Curie-Eva, Poch, Borés, Aurora, Dani, la Puta-Martorell, Pelucas, El nen de primera comunió-Robles, Fortuny, Fitipaldi y el Cristiano."

Nota:
El textos són del llibre "La Carta" de l'Antoni Batista, i les imatges són del còmic "Miguel Núñez , mil vidas más" de l'Alfonso López, Pepe Gálvez i Joan Mundet.