dissabte, 13 de juliol de 2013

En su integridad. (Azorín)



Fragment de l'article de José Martínez Ruiz, Azorín (Monòver, Alacant, 1873 - Madrid, 1967), inclòs a Crisol el 19 d'agost de 1931. 

Digamos dos palabras -sin importancia- acerca del asunto Cataluña. Para decidir en el asunto Cataluña se puede leer o no leer; se puede leer mucho o no leer nada. Si no se lee nada, se acepta el resultado de un largo proceso de siete siglos y se da el fallo favorable a Cataluña; si leemos, habremos de encontrarnos, frente a nosotros, pobres lectores, con una ingente montaña de papel. [...]
Todas las disciplinas: la historia, el derecho, la filosofía de la historia, la historia del derecho, la estética, la etnografía, el folklore, la poesía erudita, la poesía popular, la novela, la sociología, el derecho consuetudinario, la filología; todas las disciplinas, en suma, estudiadas para demostrar que Cataluña tiene una vitalidad propia, que Cataluña es una nación. [...]
Las teorías que antaño corrían como válidas han sido reemplazadas por teorías nuevas. Creíamos conocer el ideario de los catalanistas, y tenemos que estudiar de nuevo sus programas; otras doctrinas están ahora en curso. Los hombres se suceden y las ideas también. Y en este gigantesco remolino, a lo largo tan sólo de los últimos cincuenta años, por encima de la muchedumbre de nombres de políticos y de teorizantes, emergen en la memoria los nombres de Mané i Flaquer, Almirall, el doctor Robert, Prat de la Riba, Maragall, Torras i Bages, Cambó, Rovira i Virgili... iQué vida tan intensa la de esta nación desde hace siete siglos!
La ondulación de la historia de Cataluña es interesante; nada más curioso e instructivo. Seguir las fluctuaciones de la nación catalana desde la Edad Media hasta el presente es contemplar el más bello panorama [...]
Una historia de siete o más siglos, [...] y cuatro centurias de inquietud. De inquietud para Cataluña y de preocupación para el resto de España. No ha habido sosiego ni para Cataluña ni para el resto de España en ese largo período. [...] Y es hora de que la inquietud y la preocupación terminen. Cataluña tiene derecho a vivir su vida. El resto de España debe, sin más dilación, hacer que Cataluña viva su vida. [...]